martes, 30 de septiembre de 2014

Diferentes concepciones en el desarrollo de la Revolución Francesa

Con la Revolución Francesa se designa una época de la historia de Francia en cuyo transcurso se produjo un cambio fundamental en la estructura de las relaciones políticas, sociales, económicas y culturales de Francia. Existe una amplia conformidad en la ciencia histórica sobre el alcance de este cambio en la estructura. 
Pero el debate historiográfico sobre este proceso histórico es muy intenso, dentro del cual podemos apreciar diferentes concepciones en su evolución.
  
Concepción escalonada o piramidal de la Revolución Francesa:
En Historia del Mundo Contemporáneo, Ecir
Según la concepción escalonada o piramidal de las etapas de la Revolución Francesa de algunos historiadores, se pueden distinguir dos fases: una fase ascendente (1789-1794), en la que la burguesía toma el poder primero en solitario, y una fase descendente (1795-1814), en la que la burguesía establece sucesivamente el Directorio y el Consulado para evitar los avances de la Revolución. El Imperio Napoleónico y la Restauración Borbónica son la culminación de esta última fase que pretende volver al Antiguo Régimen. 


Concepción lineal de la Revolución Francesa:
En Historia del Mundo Contemporáneo, Ecir
Por otro lado y según la concepción lineal de otros pensadores, existe un continuismo cuando las "élites" de los tres estamentos se hacen liberales-burgueses en el sentido de que reclaman libertades políticas, administrativas y económicas frente a los privilegios. Según esta concepción, el fracaso de los gobiernos anteriores a 1789 y la bancarrota de 1788 no tienen otra salida que la aplicación de estas ideas liberales que tienen una continuidad a lo largo de las tres fases señaladas en la gráfica. Los "patinazos" hacia la izquierda (Convención) o hacia la derecha (Imperio Napoleónico y Restauración), no son más que meros accidentes de esta vía.


sábado, 20 de septiembre de 2014

El comentario de texto

Un texto histórico es un documento que nos puede aportar información sobre el pasado. Aquí tienes algunas orientaciones para comentar un texto:

1. Lectura del texto. Con ella nos haremos una idea del contenido del mismo. Es conveniente además, subrayar conceptos, nombres e ideas relevantes, tanto principales como secundarias. Podemos también hacer anotaciones al margen que más adelante nos servirán.

2. Clasificación del texto, teniendo en cuenta varios aspectos:
      a) Naturaleza del texto. Por su forma el texto puede ser:
          - Jurídico, cuando son textos de carácter legal (leyes, tratados, constituciones...)
          - Historiográfico, son textos escritos por historiadores y tienen un carácter investigador y/o científico.
          - Histórico-literario, como autobiografía, artículos de prensa, memorias, cartas, novelas, ensayos, diarios, recuerdos de contemporáneos... Tienen un marcado contenido subjetivo.
          - Histórico-circunstancial o narrativo, como informes económicos y sociales, proclamas, manifiestos políticos, discursos parlamentarios, declaraciones o instrucciones oficiales o gubernamentales... Emanan de un hecho histórico determinado y no tienen carácter legal.

Por otro lado, según su contenido el texto puede ser de contenido económico, político, social, cultural, religioso, estadístico... Y según su origen, puede tratarse de una fuente primaria (obras literarias, tratados, censos, periódicos, inscripciones...) o secundaria (libros de Historia, tratados de arte, estudios arqueológicos, biografías).

      b) Autor. Puede figurar su nombre en el texto y en tal caso lo constatamos en el comentario y damos una breve pincelada biográfica y su relación con el texto y la época, o puede no estarlo. En este caso intentamos identificarlo según el contenido del texto. Puede ser individual o colectivo.

      c) Destinatario. Debemos indicarlo, teniendo en cuenta que puede ser individual o colectivo.

      d) Circunstancias históricas o espacio-temporales. Aquí debemos señalar la fecha exacta o aproximada así como el lugar en la que el texto fue escrito, dando una breve descripción de la época. es importante tener en cuenta si el texto fue escrito en la misma época de la que trata o en una posterior.

3. Análisis. Al analizar el texto lo que hacemos es ahondar en el contenido del mismo con dos pasos fundamentales:
      a) Definición y precisión de los términos específicos y nombres propios que aparezcan en el texto.
      b) Ideas principales y secundarias, si las hubiera. 

4. Comentario. Se trata de relacionar el texto con la situación histórica a la que hace referencia, es decir, su contexto, aplicando nuestros conocimientos al mismo: antecedentes del hecho narrado, consecuencias...

5. Conclusión. Para finalizar el comentario se puede hacer una valoración crítica del texto, haciendo mención a su interés histórico, objetividad/subjetividad... y/o una síntesis que recoja el sentido general del texto.

=> ¿Qué no debemos hacer en un comentario de texto?

Son varios los errores que debemos evitar, como el desorden en el comentario, la repetición de ideas, la paráfrasis, la disertación y el personalismo. Es decir, no es oportuno aprovechar el texto para lanzar todo lo que sepamos sobre el tema, sin que tenga relación con el texto, como tampoco suele salir bien un comentario cuando no se ha estudiado previamente el tema, porque en ese caso poco más tendremos que decir que no sea describir los aspectos formales o externos del texto. 
La claridad y el orden expositivo siempre son un punto a favor y evitar utilizar las primeras personas del singular; utilizaremos la forma impersonal o el llamado plural de cortesía (parece que, se estima, se piensa, se trata... opinamos, consideramos...).

Pues bien, apliquemos la teoría a la práctica con un ejemplo. Haz clic aquí para ver un ejemplo de comentario de texto histórico resuelto.
En este otro enlace encontrarás otros textos ya comentados.