domingo, 25 de enero de 2015

El Romanticismo pictórico

Con la caída de Napoleón y la consolidación de la Restauración en Europa, un movimiento cultural, el Romanticismo, se convierte en bandera de las jóvenes generaciones que aspirar a encarnar en la política, la literatura, la filosofía y todas las artes, los principios revolucionarios de la reciente Revolución Francesa, soterrados por el momento con el Congreso de Viena.

El Romanticismo es, ante todo, un grito de libertad. Individualismo, intimidad, subjetivismo en el paisaje, exaltación del pueblo... son algunos de los principios de esta nueva sensibilidad artística. Estos pilares moverán a artistas como Beethoven o Chopin, en el plano musical, o Lord Byron y Víctor Hugo, en el ámbito de las letras. En el plano pictórico destacaremos la obra de Delacroix y de Géricault

Principales características del Romanticismo

Pese a haber sido formados en los talleres neoclásicos de David y sus discípulos, los artistas de esta nueva generación rechazan las convenciones neoclásicas recuperando los valores de la pintura barroca de los siglos XVII y XVIII, así:

a) Potencian el color frente a la línea del dibujo neoclásico, con lo que se liberan las formas y los límites excesivamente definidos.
b) Resucitan las luces vibrantes y las manchas de color destruyendo formas más escultóricas que pictóricas.
c) Hacen las composiciones dinámicas, agitadas, dramáticas, frente a las figuras quietas o verticales del Neoclasicismo.
d) Rinden culto al paisaje, recurso que utilizan también para desplegar colores luminosos, cielos de nubes eléctricas y oleajes furiosos, con los que transmitir incluso los estados de ánimo.
e) Los temas elegidos son las revoluciones políticas o los desastres naturales, que definen la postura de estos artistas en la construcción de un nuevo mundo.

Géricault y Delacroix, representantes del Romanticismo francés

Escogeremos una obra de cada uno y comenzaremos por Theodore Géricault y su obra, La balsa de la Medusa, de 1819, actualmente en el Museo del Louvre. 4,9 m x 7,2 m. Óleo.
Cuando Géricault presentó el cuadro, este fue acogido con una acerba crítica por los círculos más conservadores. Veamos por qué. El tema escogido era de la más rabiosa y dolorosa actualidad, de un suceso que conmocionó a la opinión pública internacional cuando la fragata de la marina francesa, Méduse, naufragó en las costas de Mauritania el 5 de julio de 1816. Al parecer, unas 150 personas quedaron a la deriva en una balsa que improvisaron, de las cuales, 15 sobrevivieron después de 13 días a la deriva, soportando el hambre, la deshidratación, el canibalismo y la locura. El propio pintor visitó hospitales y construyó una balsa para recrear la trágica escena. 
Es un cuadro-manifiesto de un trágico suceso que además, dejaba al descubierto a la recién restaurada monarquía borbónica francesa, pues las causas del desastre fueron atribuidas al capitán del barco, el conde de Chaumareix, oficial de la armada e inactivo durante 25 años, que actuaba bajo la autoridad monárquica y que en el momento del naufragio abandonó a la marinería. Con esta obra, Géricault es pues, el intérprete del sentir popular.

En cuanto a los aspectos formales de la obra, observa los tres planos en los que los náufragos están situados: los muertos, en primer plano, representando la desesperación y desconsuelo; los heridos, en segundo y los que permanecen vivos, en tercer plano, agitando ropas haciéndose ver en el que podría ser el momento de ser hallados para su rescate. Es la esperanza la que se representa.

El resto de elementos plásticos, intenta aplicarlos tú para hacer una autoevaluación.

Analicemos ahora La libertad guiando al pueblo, de Eugene Delacroix, de 1830 y actualmente en el Museo del Louvre-Lens. 2,60 m x 3,25 m. Óleo.
Si la obra de Géricault se contextualizaba en la Restauración borbónica, esta lo hace en la caída de Carlos X, el último rey de esta dinastía en Francia, pues el tema representado es la revolución de 1830. Para Giulio C. Argan, historiador y crítico de arte, se trata del primer cuadro político de la pintura moderna: el Romanticismo deja de mirar a la Antigüedad para querer participar de la vida contemporánea. Y lo hace con esta lucha por la libertad, que alegóricamente queda representada por una mujer semidesnuda que enarbola la bandera tricolor francesa. No ha habido un único cabecilla de este levantamiento contra la supresión del parlamento de Carlos X, por eso Delacroix representa a la Libertad, guiando al pueblo unido: el burgués, vestido con sombrero de copa y alrededor, otros representantes de clases populares, todos empuñando armas. Otro yacen ya muertos y a los pies de la Libertad, un moribundo la mira indicándole que ha valido la pena morir. Al fondo, las brumas y los humos de un barrio francés que se debate en la revuelta.

No cabe duda que la obra rebosa movimiento, agitación y fuerza, por el espectador no tiene más remedio que participar en la revolución o ser arrastrada por ella. Una vez más, el pintor se convierte en cronista del pueblo y de la historia más actual, pues el cuadro contiene una clara función propagandística y agitadora.

Observa las semejanzas con la obra de Géricault, líneas diagonales en su composición, diferentes planos para diferentes momentos, luz y color con significado propio en la obra y el gran realismo presente en ambos cuadros. Pero nuevamente te dejo que seas tú quien analice con detalle estos aspectos.

jueves, 15 de enero de 2015

Unificación alemana, 1864-1871

La invasión de Napoleón y el despertar de la "conciencia nacional", el pensamiento y la obra de Fitche y la influencia del Romanticismo decimonónico, van a impulsar un proceso unificador en el área alemana cuyos antecedentes los vemos en la creación del Zollverein (unión aduanera creada en 1834 que integraba a la mayor parte de Estados alemanes y a Prusia) y en el fracasado Parlamento de Frankfurt en 1848 (convocado con la intención de crear una Alemania democrática unificada, que entre otras cosas tuvo que debatir si querían que tal proyecto fuese dirigido por Prusia o por Austria). Este Parlamento fue disuelto en muy poco tiempo.

El Zollverein va a ser el punto de partida y la base para la futura Alemania, junto con el desarrollo económico en general y del ferrocarril en particular, pero desde un punto de vista político, la unificación fue fruto de la ambición de una Prusia autoritaria y militarista y de su Primer Ministro, Otto Von Bismarck.

Antes del proceso unificador, el área alemana estaba formada por treinta y nueve estados diferentes y en su mayoría con gobiernos liberales, pero con cierto dominio tanto de Francia, como de Austria y de Prusia. Así, cuando Bismarck decide emprender la creación de un nuevo Estado, es conocedor de cuáles son sus rivales a batir. 
www.historialuniversal.com
La unificación alemana va a pasar por tres fases, fundamentalmente:

- Guerra de los Ducados (1864)Austria y Prusia lucharon unidos frente a Dinamarca por el control de los ducados de Holstein y Schlewig, de población mayormente alemana pero soberanía danesa. Dinamarca fue derrotada y tuvo que ceder los ducados, repartidos en un principio entre Austria y Prusia, respectivamente. 

- Guerra austro-prusiana (1866). Prusia en realidad pretende alejar a Austria del área de influencia alemana, con lo que alega la lejanía de Austria para ejercer la administración de Holstein, el "derecho de determinación de los pueblos" y finalmente invade el ducado austriaco para provocar la guerra con Austria. Por otro lado consigue que Italia le declare la guerra a Austria, que tiene dividirse en dos frentes. La guerra austro-prusiana acaba con la victoria de Prusia en Sadowa: se creó en torno a Prusia la Confederación de la Alemania del Norte , con un Reichstag y un rey, el rey Guillermo de Prusia.

- Guerra franco-prusiana (1870-71). Prusia necesita de nuevo una excusa para enfrentarse a Francia, quien controla los estados alemanes del sur y la encuentra en el trono vacante español. Bismarck publica un telegrama (Telegrama de Ems) previamente manipulado, en el que Francia pide al rey de Prusia que retire la candidatura de su primo, Leopoldo de Hohenzollern, al trono español. Esta publicación supone una humillación para Francia, que declara la guerra a Prusia, justo lo que pretendía Bismarck. La victoria de Sedán, en 1870, será la derrota de Francia, que tendrá que entregar Alsacia y Lorena y el nacimiento de un nuevo estado, Alemania, bajo la forma de imperio: nacía así el II Reich.

Congreso de Viena y Revoluciones Liberales del siglo XIX

Aquí tenéis un mapa conceptual con el que repasar los objetivos y las decisiones tomadas en el Congreso de Viena. Más abajo podéis ver cómo cambiaron las fronteras europeas tras dichas decisiones. 

Pueden ser buenos ejercicios que comparéis la Europa napoleónica con la Europa de la Restauración y que relacionéis las oleadas revolucionarias del siglo XIX con las resoluciones de dicho congreso.
http://www.sanroman.esc.edu.ar/


martes, 16 de diciembre de 2014

Prácticas sobre vegetación

A partir de cada mapa, responde a las cuestiones indicadas:

1º. Indica las áreas de distribución de cada especie.
2º. Señala los factores que explican esa distribución.
3º. Comenta algunas consecuencias de este hecho (uso económico, etc.)
 



Observa las siguientes cliseries altitudinales y responde:

1º. Define qué es una cliserie.
2º. Explica las causas de las variaciones en altura y entre vertientes.
3º. Analiza cada piso, indicando especies vegetales, características de cada una y posibles usos.




miércoles, 10 de diciembre de 2014

Tipos de suelos en España

De forma general, los tipos de suelos se pueden clasificar en:

● Suelos zonales: suelos evolucionados, creados por la influencia del clima. Representan generalmente una situación de equilibrio con el medio natural.

● Suelos azonales: son suelos inmaduros, con características poco definidas debido a que son suelos jóvenes o muy afectados por la erosión. Pueden existir en cualquier clima.

● Suelos intrazonales: dependen en mayor medida de la roca madre, el drenaje y la topografía; el factor climático importa menos.

Cada provincia española presenta ejemplos de los diferentes suelos. Aquí tienes un mapa para comprobarlo y ayudarte con el tema:


domingo, 30 de noviembre de 2014

El arte y la Revolución Industrial

Con la caída de Napoleón y la consolidación de la Restauración, como veremos en el siguiente tema, el Romanticismo se convierte en bandera de las jóvenes generaciones que aspiran a encarnar los principios revolucionarios soterrados en 1814.

El artista lucha por emanciparse de las directrices academicistas neoclásicas y este nuevo estilo artístico se convierte en un grito de libertad, individualismo, entusiasmo, exaltación del pueblo, evasión, sentimientos frente a racionalismo, gusto por el exotismo y los temas históricos...

Las revoluciones políticas y los desastres naturales definen la postura de los pintores, pero hay excepciones. A los románticos ingleses, a diferencia de los franceses, no les interesa el tema político, tal vez por el marco de libertad al que les tenía habituados el parlamentarismo inglés y al carácter insular del país, que les mantenía en cierta medida alejados de lo que en el resto del continente sucedía.

Los ingleses eran más paisajistas, una cercanía por la naturaleza y una sensibilidad que tuvieron en John Constable y en J.W. Turner a dos de sus máximos exponentes.

El cuadro de arriba es Lluvia, vapor y velocidad, de Turner, óleo sobre tela realizado en 1844. No podemos olvidar el contexto en el que nos encontramos, plena revolución industrial en el país que le vio nacer. Turner admiraba el progreso y la tecnología, por eso elige el tren más moderno hasta la época sobre el puente ferroviario de Maidenhead, inaugurado en 1839 que en su momento supuso todo un desafío (el puente cruza el Támesis por una anchura de 90 metros con tan solo 2 vanos de 39 metros y un gálibo de 7 metros). 

Pero el tren y los puentes son solo una excusa para representar la luz, el color y el movimiento, eso es lo que interesa al pintor, siendo, tal vez sin saberlo, un precursor del impresionismo y para otros críticos, incluso de estilos posteriores.

La pincelada suelta y el predominio del color hacen que las formas sólidas del tren y los puentes queden difuminadas y mezcladas en la atmósfera neblinosa del cuadro. La lluvia, la niebla y el vapor de la locomotora crean un ambiente casi irreal ayudado de la intensa luz que impregna el cuadro y el paisaje. Los tonos más oscuros quedan para el puente y el tren, que se acercan hacia el espectador en una diagonal que se pierde en el punto de fuga de la perspectiva.

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La nueva arquitectura en el siglo XIX

A lo largo del siglo XIX, dos líneas de acción definirán el quehacer edilicio: la arquitectura-arte y la arquitectura-ingeniería.

Para el hombre de la calle, arte y técnica no son conciliables, sin embargo para los arquitectos esta dicotomía no va a ser tan marcada y con frecuencia arquitectos como Viollet-Le-Duc, van a investigar en las posibilidades de los nuevos materiales y otros constructores-ingenieros como Eiffel van a preocuparse por las posibilidades puramente estéticas de la ingeniería.

Hay condiciones que influyen en la trama de la arquitectura de este tiempo:

a) El Romanticismo, grito de rebeldía contra el siglo de la Razón y de las Academias. A la Gran Europa de Napoleón se opone la lucha por la independencia y la búsqueda de la identidad.
b) La aventura colonial traerá a Europa la cultura exótica de las colonias. Palacios, cafés e invernaderos adquirirán aires indios, árabes e incluso chinos.
c) Las nuevas necesidades que conlleva el ferrocarril, las nuevas industrias y la potenciación del saber y la cultura hacen necesarias obras como puentes, estaciones, museos y bibliotecas. Nacen así las exposiciones universales.
d) Nuevos materiales como el hierro, el vidrio o el cemento cobran importancia en la arquitectura, tanto en su función constructiva como decorativa.

La Biblioteca Nacional de París (1858-68), proyectada por H. Labrouste, fue un ejemplo del compromiso entre arte e ingeniería, en el que un sutil sentido ornamental queda supeditado a las estructuras metálicas, totalmente funcionales. Labrouste fue pionero en el uso de las estructuras de hierro y consigue aquí un admirado espacio diáfano con bóvedas que casi se sostienen en el aire. 


Poco después, EIFFEL, en 1889, levanta 300 metros de altura (más 24 metros de la antena), para una torre criticada por la mayoría de sus contemporáneos que acabó siendo admitida como elemento insustituible en el paisaje urbano parisino.


La torre fue diseñada para la Exposición Universal de 1889, en París, año del centenario de la Revolución Francesa. París era, una vez más, el "centro del mundo". Su construcción no se llevó sin polémica (hasta con huelga de trabajadores incluida), pero fue acabada a tiempo y fue todo un éxito durante la Exposición. Por primera vez se utiliza la electricidad de forma generalizada en este monumento, lo que hizo las delicias de un público maravillado. 

La torre se mantiene después de la Exposición, pero con dificultades, dada la disminución de visitas y lo caro de su mantenimiento. Lo cierto es que, al margen de mirador inigualable de la capital parisina, el potencial científico y técnico de la torre ha servido y sirve como algo más que símbolo para la ciudad: estación de observación meteorológica y antena de telecomunicaciones francesa a lo largo del siglo XX que captó varios mensajes decisivos en la Primera Guerra Mundial, como el que frustró el ataque alemán en el Marne. 
Hasta 1930 fue el edificio más alto del mundo, cuando fue superado por el edificio Chrysler, en Nueva York.